23 de Julio de 2018 | Por ACAU
No hay misterio
La eterna pregunta de por qué los autos son tan caros en el Uruguay, parece que tendría una respuesta: En el 2017, la recaudación de DGI por concepto de Imesi fue récord desde la creación del impuesto.

La carga impositiva de los vehículos en Uruguay hace que el comprador pague al menos el doble del precio, y en algunos casos hasta cuatro veces más que el costo del auto puesto en el puerto de Montevideo . La mayor parte de ese "sobreprecio" por los tributos se lo lleva el Impuesto Específico Interno (Imesi) -que aplica tasas entre 23% y 43% para los autos a nafta dependiendo la cilindrada, y de 115% para los coches a gasoil, con excepciones para los utilitarios-, que recaudó por las compras de cero kilómetro unos $ 4.511 millones en 2017 (equivalente a US$ 157 millones).


Ese monto creció 7,5% en valores reales (arriba de la inflación) frente al año anterior y se trató de la mayor cantidad de dinero en valores corrientes que ingresó a la Dirección General Impositiva (DGI) desde que se creó el impuesto.


Muchos ya conocen este impuesto que recae sobre los vehículos, pero para dimensionarlo nos parece bueno conocer algunas cosas que representa la abultada cifra. Lo recaudado de Imesi representa un 0,3% del Producto Interno Bruto (PIB) de Uruguay, así como el 67% de lo que el Ministerio de Desarrollo Social (Mides) tiene asignado en 2018. A su vez, la recaudación por Imesi supera el presupuesto anual del Poder Judicial ($ 4.379,6 millones) y está levemente por debajo de lo destinado a las cárceles ($ 5.015,8 millones).  

En los países de la región existen impuestos sobre los autos cero kilómetro, pero ninguno con tasas tan altas como el Imesi uruguayo, comentó el tributarista Fabián Birnbaum al diario El País en marzo. Además, señaló que el IVA que pagan los automóviles (22%) es "de los más altos de Latinoamérica".

A los tributos mencionados, deben sumarse otros como el arancel de importación (23% del valor para unidades producidas fuera de México o el Mercosur) o la tasa consular (5% para todos, vigente desde principios de 2018), restando aún incorporar los gastos de despacho, la comisión del concesionario y la ganancia del importador para llegar al precio final del coche.

Comparándonos con la región, este esquema hace que un vehículo nuevo de 1.400 centímetros cúbicos (cc) cueste en Uruguay unos US$ 6.400 más que el mismo auto en Argentina, US$ 9.000 más que en Brasil y US$ 11.500 más que en Chile. 

Un ejemplo que grafica la incidencia de los impuestos en la predisposición de las personas a comprar autos, es que cuando en 2012 varió la carga de Imesi (pasó de una tasa fija del 30% a tasas diferenciadas según la cilindrada) se duplicó la adquisición de autos pequeños, que eran los más beneficiados a nivel tributario por la modificación. "El estímulo que dio la baja impositiva repercutió enseguida en el mercado", dijo a El País nuestro gerente Ignacio Paz, por aquel entonces. 


MANTENIMIENTO

Pero a los costos impositivos que deben afrontarse para adquirir un auto cero kilómetro se le suman luego un conjunto de gastos fijos mensuales como la patente de rodados, el seguro y el combustible (sin contar eventuales roturas mecánicas u otros imprevistos).

Un informe del sitio Motorblog, que tomó el caso de un automóvil 0 km que cuesta USD 20.000, concluyó que el gasto mensual para mantenerlo asciende a $ 14.350. Esto porque paga $ 19.620 por año de patente, $ 18.161 al año de seguro contra todo riesgo, y consume unos $ 6.300 al mes de nafta (bajo el supuesto que transita por la ciudad y hace 1.250 kilómetros al mes). También se incluyó los services oficiales cada 10.000 kilómetros, dos lavados al mes y el pago de un garaje.

Tomando en cuenta ese monto, los gastos para el mantenimiento del auto son superiores al Salario Mínimo Nacional ($ 13.430) y la jubilación mínima ($ 10.966). Asimismo, se llevaría el 67% del ingreso mensual promedio de un trabajador uruguayo, ubicado en $ 21.223 según la última medición del Instituto Nacional de Estadísticas (INE).

Si se respeta una regla lógica que indica que no se puede destinar más de una tercera parte de los ingresos a un rubro como el vehículo (un tercio es para la vivienda y el otro para el resto de los gastos), una persona en Uruguay debería ganar al menos $ 43.000 líquidos para poder tener un vehículo que cero kilómetro cueste USD 20.000.